lunes, 8 de junio de 2009

Que chingue a su madre el Santo.

Pues, tras una larga y extenuante espera, por fin llegó el 7 de junio y con él, Metallica.

El día empezó normal, vi a mi novia y a mi amante Gaby y fuimos al cine a ver Up (muy buena, por cierto) y después me encaminé al Foro Sol a ver a mis ídolos. No pudo haber sido mejor.

Llegué cuando estaba teloneando Avenged Sevenfold y, naturalmente, cuando volaban insultos hacia ellos y a una persona con máscara del Santo. Entre exclamaciones referentes a los senos de la mujer que estaba checando el audio y gritos incoherentes, la tensión aumentaba y Metallica se acercaba.

Como siempre, empezó The Ecstasy of Gold y después de eso, Creeping Death. Seguida de Fuel y muchos otros clásicos, Metallica se apoderó de la noche.

Simplemente la mejor noche de mi vida, a pesar de los dolores consecuentes, tengan por seguro que si Metallica regresa, ahí estaré.



Oh yeah?

YEAH!


Oh yeAH?

YEAH!!

oh YEAH?

YEAH!!

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