domingo, 19 de abril de 2009

Homosexualidad.

Aquí es donde el blog se pone serio.

Quiero aclarar que soy heterosexual y no tengo ninguna atracción física hacia el sexo masculino.

La homosexualidad se define como el gusto de una persona o entidad hacia otra de su mismo género, puede ser de un hombre hacia un hombre, mujer hacia mujer y también se puede entre animales. 

El tema de esta entrada no es sobre qué es la homosexualidad, sino qué es lo que hace que la sociedad la vea como una enfermedad o una distorsión de las "leyes preestablecidas de una entidad religiosa o natural."

Estoy de acuerdo en que si un hombre homosexual se acerca y me trata de besar o algo así, lo más seguro es que reaccione de forma negativa, negando su acercamiento sexual y diciéndole que "yo no le entro a eso." Pero, ¿qué nos da el derecho de juzgar qué está bien y qué está mal? ¿Quién nos hizo Dios sobre todos los demás y nos dio autoridad máxima en los temas referentes a la opinión de los demás?

La sociedad ha discriminado a muchos tipos de gente a través de los años, por ejemplo a los afro americanos, a los mexicanos, a los judíos, etc. Pero, ¿sólo por que pasa mucho está bien? No, yo creo y opino que no tenemos ningún derecho a discriminar a nadie en ningún aspecto. Ni intelectual, de raza, sexual o espiritual. 

La gente justifica la discriminación homosexual diciendo que "no es la voluntad de Dios" o que "no es natural." La homosexualidad no es la forma en la que nos han educado, pero eso no significa ni remotamente que no sea natural. La sociedad piensa que lo que ella establece es lo que se debe de seguir y es aquí donde encuentro el mayor error de todos. La sociedad en sí no debe dictar que está bien o que está mal, porque la sociedad en sí no tiene poder. 

Se oye un poco filosófico pero es lo que yo opino. La sociedad se entiende como el conjunto de humanos que expresan su opinión sobre un asunto y, por su misma definición, está sujeta a miles y millones de perspectivas diferentes. Nadie piensa lo mismo que alguien más, todos difieren en algo y por ende, no hay una opinión global definida. Sólo por el hecho de que haya más de una persona en una sociedad, se hace imposible el estar de acuerdo por completo. 

Pero, ¿qué hace que la sociedad rechace a un tipo definido de personas cada época? El miedo.

El rechazo hacia los afro americanos se basó en el miedo que tenían los amos de esclavos a que se rebelaran y los asesinaran. El miedo a los inmigrantes ilegales viene del odio que tienen los estadounidenses a perder todo lo que tienen, sus trabajos que no quieren, su gobierno al que odian, la tierra que robaron, etc. Y, ¿cuál es el miedo a la homosexualidad?

La sociedad estipula que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. ¿Por qué? El matrimonio se basa en el amor que tienen dos personas y el amor en sí no es afectado si las dos personas son del mismo sexo o de distinta raza, el amor que se tiene hacia una persona se tiene porque se sabe cómo es la persona, no por cómo se ve. El matrimonio entonces, se debe basar en el amor, no en las apariencias.

La discriminación sexual es igual de peligrosa que cualquier otro tipo de discriminación y no sólo hablo de hombres casándose con hombres, también me refiero a las mujeres.

El matrimonio homosexual no tiene nada de diferente que el matrimonio heterosexual, mas que el género de sus practicantes.

Esperen a que se llegue a un acuerdo en el matrimonio homosexual y verán que la sociedad no se tarda en escoger a su nuevo objeto de discriminación. El problema no es el sistema, es quién lo hizo y lo hicimos nosotros. Nosotros como conjunto somos peligrosos, y lo peor es que tenemos una necesidad de juntarnos con otros. Le tenemos miedo a lo que es diferente sin tener razones por qué hacerlo.

El matrimonio y las relaciones homosexuales no tienen por qué ser prohibidas en ningún lado, ya que no tienen nada de malo, nada de anti-natural y nada de satánico. 

Lo que se debería prohibir es la discriminación, pero el día que lleguemos a eso, será el día en que quede un solo ser humano en el planeta.

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