Pues, tras una larga y extenuante espera, por fin llegó el 7 de junio y con él, Metallica.
El día empezó normal, vi a mi novia y a mi amante Gaby y fuimos al cine a ver Up (muy buena, por cierto) y después me encaminé al Foro Sol a ver a mis ídolos. No pudo haber sido mejor.
Llegué cuando estaba teloneando Avenged Sevenfold y, naturalmente, cuando volaban insultos hacia ellos y a una persona con máscara del Santo. Entre exclamaciones referentes a los senos de la mujer que estaba checando el audio y gritos incoherentes, la tensión aumentaba y Metallica se acercaba.
Como siempre, empezó The Ecstasy of Gold y después de eso, Creeping Death. Seguida de Fuel y muchos otros clásicos, Metallica se apoderó de la noche.
Simplemente la mejor noche de mi vida, a pesar de los dolores consecuentes, tengan por seguro que si Metallica regresa, ahí estaré.
YEAH!
Oh yeAH?
YEAH!!
oh YEAH?
YEAH!!
